Collaterallogo
16 de septiembre de 2026

- Más uso de la IA generativa pero más preocupación por sus efectos.
- Los alumnos que menos usan IA obtienen mejores resultados en el informe PISA
- Ante el riesgo climático intentamos actuar. Ante el riesgo de la IA ni nos lo planteamos.

Lo normal

Se expande el uso de la IA generativa a pesar de que aumenta la preocupación por sus efectos.

La última encuesta del Pew Research Center constata que el 52% de los estadounidenses está más preocupado que entusiasmado con la IA.

En cambio, en 2026, el 66% de los adultos de 21 países dice haber utilizado alguna herramienta o aplicación de IA, 18 puntos más que en 2024.

Ya sea por negocio, comodidad o resignación, el uso de la IA se normaliza. Pese a los riesgos.

Ese ambiente de normalización contrasta, sin embargo, con la determinación de algunas administraciones de impedir el uso de la IA en las escuelas, por lo menos hasta los 14 años. Objetivo: retrasar lo máximo posible la exposición de los niños a una tecnología que puede desbaratar su desarrollo cognitivo.

Mientras el mundo adulto se aviene al uso “normalizado” de unas herramientas que no está nada claro dónde nos conducen, a los niños tratamos de protegerlos del mundo que les estamos construyendo.

Informe Pisa: menos IA, mejores resultados

Los cinco países ricos donde los alumnos utilizan menos la inteligencia artificial para las tareas escolares figuran entre los 10 con mejores resultados en el Informe PISA. Los alumnos españoles son, con los de Malta, los que más usan la IA del mundo desarrollado para estudiar. El País

El riesgo que no queremos ver

Por primera vez en nuestra historia, hemos identificado simultáneamente dos riesgos a escala civilizatoria.

El primer riesgo es el cambio climático. Durante más de cuarenta años, hemos desarrollado una respuesta global extraordinaria: el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el Acuerdo de París, los compromisos de cero emisiones netas, cientos de miles de millones de dólares destinados a la mitigación y la divulgación. Nada de esto es suficiente. Pero es enorme en comparación con lo que existe para el segundo riesgo.

El segundo riesgo es la pérdida del control humano sobre la inteligencia artificial. Para ello, contamos con un puñado de institutos nacionales de seguridad de la IA con escasos recursos, un conjunto de compromisos voluntarios de seguridad y una pequeña comunidad de investigadores que, como mucho, cabrían en una sala de conferencias. No existe un tratado internacional vinculante, ni pruebas de seguridad obligatorias antes del despliegue, nada comparable en peso, continuidad o autoridad a lo que hemos construido para el clima. Stéphane Chatonsky en Ethic.org



La investigación que necesitamos para comprender la IA se está desintegrando

La Revolución Industrial fue la cuna de las ciencias sociales tal como las conocemos. Disciplinas enteras como la sociología, la ciencia política y la economía surgieron para analizar enormes desafíos sociales y orientar el debate público sobre cómo responder. Otras ciencias sociales, como la psicología y la ciencia cognitiva, surgieron posteriormente para estudiar de cerca cómo los efectos de esta revolución nos estaban transformando a nivel individual.

Ante la nueva revolución impulsada por la inteligencia artificial, estas disciplinas se encuentran en una posición desfavorable. La administración Trump ha recortado drásticamente la financiación federal para las ciencias sociales, mientras que la financiación privada para ciertos proyectos relacionados con la IA se ha disparado. Como resultado, muchos científicos sociales han abandonado la academia y las instituciones de investigación tradicionales para unirse a empresas de IA que, en la práctica, están desarrollando sus propios programas de ciencias sociales, lo que amenaza con priorizar las ambiciones de los creadores de la IA sobre el interés público.

Para sortear las repercusiones de la IA, debemos restablecer la investigación en ciencias sociales como una empresa que parta del interés público. The New York Times

No frenará nadie

La petición de Dario Amodei y Sam Altman para ralentizar el desarollo de algunos modelos de IA supuestamente peligrosos, lejos de alertar al resto de la comunidad tecnológica y a los poderes públicos, ha suscitado bastante unanimidad en contra.

Le hemos encargado a un agente de IA que recopile, resuma y destaque los principales argumentos publicados en contra de la propuesta. Este es el "dashboard" (lo publicamos tal cual, sin editar) que ha fabricado Perplexity

+ TEMAS

- China: los profesionales liberales también entrenan la IA. Restofworld

- Los gemelos digitales distorsionan la realidad. Science

- EEUU se prepara para unas elecciones en las que "tus ojos te engañarán". Axios

- Corea del Sur quiere construir todo un ecosistema de IA propio. Xataka

- Las profesiones con mayor cualificación corren mayor riesgo. El País

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